martes, 27 de diciembre de 2011

Virgen de Guadalupe, mi boca en venerarte se ocupe

De la Santa Montaña en la cumbre
apareció como un astro María
ahuyentando con plácida lumbre
las tinieblas de la idolatría.

Oh, Jesús, Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar con ojos de de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
dános vocaciones, danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.

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